jueves, 4 de febrero de 2010
dia 16
Pensando en mis comentarios de ayer, no pocas veces he pensado en ponerle a mi marido unos buenos cuernos, y esto siempre ha pasado cuando mis suegros residian en nuestro hogar, curiosa coincidencia.. Eso sí, de divorciarme, ha sido un pensamiento intenso, que se hacía más real conforme pasaban los días compartiendo al hijo de estos, y por fin, cuando abandonaban la casa, el sentimiento se desvanecía. Es duro ser yerno o nuera de suegros que no residan en la misma ciudad o provincia, porque hay el peligro de que vengan a casa, a pasar temporadillas, como lo tienen todo hecho y la pensión mensual en la cuenta bancaria, lo más sabio es estar con la familia, y si se puede incordiar a los "políticos", tanto mejor..lo tendré en cuenta cuando me pase. Total, que sigo fiel a mi cónyuge, dependiendo eso sí, del poder de mi suegra..
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